Por Sonia R. Baldárrago

A mitad de la calle Santa Marta en el centro de la ciudad de Arequipa, se les ve del brazo de mamá o papá. Parecen no conocer otra expresión que no sea la sonrisa. Cuando te miran, te clavan una aroma de amor. Así son los niños de Unámonos. Una asociación civil hecha por diez mujeres de esta ciudad. Ximena Díaz. nos recibió hace dos años. Nos contó cómo rescataban a los niños. Cuánto les costó acercarse a sus familias para hacerles comprender que tener estos pequeños no era un motivo de tristeza, sino de esperanza. Hoy la metodología de enseñanza es aplicada con denominaciones que describen las piedras preciosas. Esta es la historia de la mina de oro de Arequipa:

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