La primera vez que los vio, se paraban sobre una ramita o un palo. Algo que les diera buena vista para acechar a sus presas: los insectos. Era el año 2008 y se le veía en los jardines, recuerda Juan Alca Zavala. En el 2010, las áreas verdes se redujeron y la presión de insectos era mínima. Se dejaban notar muy poco. En dos años, el Asentamiento Humano Dignidad Nacional en Mala, Cañete, ubicado al sur de Lima, capital del Perú, donde vivía Juan, cambió y el turtupilín (Pyrocephalus rubinus) aparecía muy rara vez.  

Pasaron los años y Juan Alca se mudó a otro distrito en Cañete: Calango. Una zona rural favorable para los insectos. Allí se le ve con bastante facilidad. Su distribución se debe principalmente a la abundancia de los insectos, que sobrevuela por sobre la variedad de plantas y cultivos. Su presencia está limitada a la existencia de los insectos. Juan se quedó para estudiar agronomía en la Universidad Nacional de Cañete y allí contó los avances de su investigación gráfica del turtupilín iniciada hace dos años.

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