De niña le atraía el color verde, más que el amarillo.

A los 30 años, desde que lo probó, ya no lo dejó. Guillermina vive en la comunidad Bajo Madre de Dios y goza de las huertas, en la hacienda Herrera, donde se siembra este fruto…

Ver el especial en una nueva página

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *