Historias de animales desde la cuarentena

31 de mayo de 2020

“Si alguien te desea un bien, el colibrí tomará ese deseo y lo llevará hacia ti”

Carlos Ramírez Serrano. Desde México

Artista plástico

De niño quería ser biólogo. Pero soy artista plástico y no he dejado de amar a la naturaleza. De darle un valor profundo y espiritual. Soy de Tula de Allende, del estado de Hidalgo, en México.

Es una zona semi desértica. Hay muchos nopales, maguey y un árbol que se llama mezquite. Los colibrís están en estos paisajes. No es raro verlos en cactus, donde hay flores increíbles.

Desde hace un tiempo, cada vez que puedo, dibujo colibrís sobre todo en murales. Plasmo el mensaje de mi hijo. Le muestro que siempre lo llevo conmigo. Lo curioso, es que cada vez que pinto murales, los colibrís me visitan.

El colibrí de pico ancho (Cynanthus latirostris), mide 12 centímetros y tiene un peso de no más de 4 gramos. Habita solamente en México y en el sur de los Estados Unidos. El que pinté es un colibrí en etapa adulta. Un macho.

Esta especie está vinculada al simbolismo desde tiempos prehispánicos. Se le relacionó con el dios de la guerra y las batallas: Huitzilopochtli. El vocablo huitzilin, significa “espina preciosa” y el segundo vocablo opachtli, significa “izquierdo”, “del sur” o “colibrí izquierdo”. Aunque es un ave pequeña, se le vincula con un dios, porque el colibrí es una de las aves más feroces a la hora de disputar territorialmente por sus preciadas flores para obtener energía. Las batallas entre colibrís son despiadadas y sin cuartel. Cada colibrí tiene que luchar por mil flores al día, para obtener el néctar que requiere su sustento. A pesar de su tamaño, posee además una de las musculaturas más grandes de todas las aves del planeta.

Cuenta otra leyenda maya, que cuando los dioses crearon todas las cosas, notaban que faltaba algo: un encargado de llevar sus deseos y pensamientos al mundo. Tomaron una flecha de jade muy pequeña, soplaron sobre ella y voló. Cobró vida y se convirtió en xts’unu’um (colibrí). Según los mayas, los colibrís llevaban los buenos pensamientos de otros hombres. Si alguien te desea un bien, el colibrí tomará ese deseo y lo llevará hacia ti.

Desde que tengo razón, he visto colibríes muy cerca de mí. En algún momento de mi vida no le di importancia a esa situación, pero hace algunos años pasó algo increíble.

En mi jardín crecen tulipanes mexicanos, principalmente los rojos. También hay árboles frutales. Un día, en el jardín de mi casa se me acercó un colibrí. Al verme no se alejó. Hicimos contacto visual y se acercó cada vez más a mí. Ya lo podía tocar. Entonces relacioné al colibrí con mi hijo. Fue cuando supe que sería papá. Bruno ya tiene seis años y cuando pinto un mural, le gusta ir a buscar dónde dibujé al colibrí. Él ya adoptó el simbolismo que yo aprendí.

25 de mayo de 2020

Pocas veces encuentro a personas de mi entorno para hablar de estos temas.

Juan Luis Alca Zavala. Desde Perú

Agrónomo y dibujante autodidacta

Calango, es un distrito de la provincia de Cañete, a dos horas de la ciudad de Lima. Es una zona rural, de paisajes arcillosos. Tiene una mezcla de urbanización y campiña, donde suelen verse dos aves rapaces: Glaucidium peruanum y Athene cunicularia.

La especie Glaucidium peruanum, se le conoce con el nombre de paca paca, por el sonido de su canto: “pac, “pac”, “pac”, “pac”, “pac”. Es un ave crepuscular y nocturna. Sale a las seis de la mañana y a las seis de la tarde. Es arborícola. Se posa en árboles de pacay, níspero o sauce. Suele estar en terrenos agrícolas con muchos árboles o parques. Aunque en Ica o Arequipa se posa en dunas y cactus.

Desde la copa vigila a sus presas. Asaltan nidos de tórtolas o palomas. Caza aves caminando como: la gallineta (Pardirrallus sanguinolentus), insectos, roedores, reptiles como las lagartijas y anfibios como el sapo limeño (Rhinella limensis).

Empolla en nidos abandonados del pájaro carpintero, del cernícalo e incluso en algunas grietas.

Hace seis años vi por primera vez a un paca paca en un árbol de pacay (Inga feuillei). Parecía una lechuzilla de peluche. Era pequeño y de formas redondas. Quizá un poco más grande que una naranja. Cada vez que me acercaba, se alejaba. Por un momento pensé que era un juego de mi mente. Pero era real. Hace dos años, recién pude comprar mis binoculares y le hice seguimiento. Lo conocí un poco más. Fue un placer ver sus cualidades y su comportamiento.

De donde vivo, recorro entre 300 a 500 metros para encontrarlo. Los buscaba con la linterna y allí estaban. Ahora es difícil, porque los focos de la carretera los ahuyentaron. Aunque puedo verlo en el sitio arqueológico de Piedra Angosta, donde nidifican y cazan.

La especie Athene cunicularia, o más conocida como lechuza de los arenales, se le puede observar de día.  También es un ave crepuscular y nocturna. Cuida sus madrigueras. Caza reptiles, aves y roedores cerca de sus nidos. Tiene entre 4 a 8 polluelos, lo que lo convierte en un gran depredador, de solo imaginar la cantidad de presas que debe cazar para conseguir alimento.

Viven en espacios deshabitados, en arenales o donde encuentren terrenos arcillosos para hacer sus nidos. Suelen entrar en casas abandonadas de adobe y quincha. Puede ser porque Cañete tiene un tiempo variable y necesita una madriguera que aísle a sus polluelos durante el frío. Mientras que en Ica, pueden estar en medio del desierto.

La primera vez que vi a una lechuza de los arenales, fue en Mala (distrito de Cañete). En el Asentamiento Humano Dignidad Nacional, que empezaba a poblarse y ya tenía energía eléctrica. Allí criaban animales de corral y la lechuza aprovechaba estas oportunidades para conseguir su alimento.

Una vez encontré una lechuza muerta cerca de mi casa. Recibió un fuerte impacto de corriente eléctrica. Como no tenía mucha información, a mis hermanos y a mí nos daba miedo. Se decía que pudo haber sido una bruja o una circunstancia de mala suerte. En las noches veía su silueta sobre los palos. Luego empecé a encontrarla en las lomas y en los cerros, donde viven las lagartijas o geckos. Actualmente la reconozco cuando caza roedores, cucarachas o grillos.

La única vez que vi polluelos de aves rapaces, fue de la especie Tylo alba,  que se le conoce con el nombre de “lechuza de los campanarios de iglesias” o “blanca”. Usé binoculares que me dieron un alcance como de mil metros.

Empecé a dibujar hace un par de semanas por el tiempo en la cuarentena. Luego entraré a clases el 1 de junio. Mi estilo es más animado que ilustrativo. Trazo aves rapaces, porque me gusta la función que cumplen en la naturaleza y porque su anatomía es asombrosa. Pocas veces encuentro a personas de mi entorno para hablar de estos temas. Tengo que irme a eventos de conservación.

A los 10 años me apegué al curso de ciencia y ambiente y descubrí la importancia de los seres vivos en las cadenas alimenticias. Aunque en la secundaria quise estudiar derecho, finalmente estudié agronomía. Me gustaría interpretar los secretos de la naturaleza para emplearlo en las actividades del hombre. Estudio sobre las aves, porque quiero crear una nueva área de investigación en la agricultura. Soy técnico agrónomo. Pretendo ser ingeniero, para eso busco una maestría y luego buscaré la docencia universitaria. Quiero vincular los secretos de la naturaleza para poder emplearlo en mi campo de estudio y fomentar su protección.

En la provincia de Cañete hay muchas especies de aves rapaces y en toda la costa peruana. Lamentablemente les dicen chuseca, porque traen mala suerte. Es una atribución a todas las lechuzas o búhos. Creen que alguien va a morir cuando cantan, por eso le tiran piedras. Mis amigos y familiares lo hacían contra los árboles, cuando se posaban allí y yo no entendía por qué. Tenía 5 años y creí en estos dichos hasta los 9 años. Ahora sé que es una leyenda falsa. Por eso prefiero hablar y difundir los beneficios de estas aves en casa y con mis amistades. De paso aprendo. En términos científicos, la publicación es limitada. Quiero hacerlo de otro modo, para acabar con la idea que traen desgracias a la sociedad.

20 de mayo de 2020

“Hace dos semanas en la planta baja del departamento donde vivo, pasó algo inesperado”

María José Vergara. Desde Valparaíso. Chile

Ilustradora naturalista autodidacta

Instagram: mariajo_ilustraciones

Peuco (Parabuteo unicinctus)
Ilustración: José María Vergara
Sonido del Peuco. Xeno-canto

El peuco (Parabuteo unicinctus), es un ave rapaz como el gavilán mixto. Su nombre no surgió de un vocablo local. Se sacó del nombre científico. Se acortó y así lo llaman en todo Chile.

Los rapaces son grandes y las hembras lo son más. No son típicos en la ciudad de Valparaíso. Aunque hacen rondas en busca de palomas, como los halcones. Se les ve más en el campo abierto en toda época. Aunque en verano se les escucha más. Los juveniles aprenden a volar y se les observa en familia. Van solos o en grupos.

Los peucos y todas las aves rapaces son muy respetadas en Chile. Hay pocas personas que se dedican a la caza.  Se protegen sobre todo las especies endémicas y nativas del país. Son controladores de plagas: como los roedores introducidos y palomas que se vuelven plagas.

Hace dos semanas en la planta baja del departamento donde vivo, pasó algo inesperado. Un peuco quiso atrapar el gato de la vecina, pero era muy grande. Su color era gris, como de los conejos. Peleó por su vida y no se dejó llevar.

Soy de la V región de Valparaíso en Chile. Como hay poca gente en las calles por la cuarentena, los peucos bajan confiados hasta la ciudad. Nunca vi un peuco a un nivel tan bajo.

Por lo general me dedico al dibujo entre siete u ocho horas. En esta cuarentena dibujé una hembra adulta. Usé lápices de colores polícromos Faber Castell. Plasmé la fuerza de su mirada lista para atacar. La reconozco por su tamaño y características de coloración. Un amigo tomó esa foto en una exposición de cetrería (adiestramiento de rapaces).

Practico mucho la observación de aves. Es uno de mis pasatiempos. Siempre me han gustado las aves. Mi abuelo, que vivía en el campo, me enseñó desde los siete años a identificar los cantos, los nidos y las plumas. La ilustración me ayuda. Puedo identificar a las aves a gran altura. Por la envergadura de sus alas y su forma de volar.

También colecciono nidos de aves, porque me gustan sus estructuras. Cada especie hace sus nidos diferentes. Mi colección es de temporadas pasadas y que ya no vuelven a usarse. No tengo nidos de rapaces, porque suelen ocupar los mismos nidos todos los años. Los nidos de peucos no tienen plumas o muy pocas. Ocupan ramas grandes. Anidan en lugares muy altos, generalmente en eucaliptos. Tienen entre dos o tres polluelos.

Mi abuelo tenía 93 años y tomó la drástica decisión de suicidarse. Se coló de un árbol en su casa de campo. Decía que ya estaba cansado de vivir tanto. Se angustiaba ir al médico más seguido por su edad. Todos estábamos siempre pendientes de su salud. Somos una familia grande y él era el rey, pero no le gustaba molestar. En unos 20 minutos que estuvo solo, lo hizo. Fue su decisión y la respetamos. Fue triste para la familia. Esto sucedió hace tres años. Nos dejó la mejor vida del campo que pudimos tener. Dejó 7 hijos, 25 nietos, 26 bisnietos, un tataranieto y mi abuelita que todavía está revoloteando.

Mi abuelo era campesino y criador de ganado, vivía por la cordillera. Se llamaba José Domingo Vergara. Era mi fan número uno cuando dibujaba. Una de las últimas frases que me dijo es que no dejara de dibujar nunca, porque mis pajaritos en cualquier momento saldrían volando. Así ha sido. Mis ilustraciones de aves están a lo largo de todo Chile. Mi padre no alcanzó a ver que yo dependería de mis propios dibujos, pero sé que me ayudó desde donde quiera que esté.

15 de mayo de 2020

“Siempre me he preguntado: ¿por qué se ha concentrado aquí la mayoría de zorrillos?”

Juan Carlos Martinez. Desde centro sur de México

Biólogo e ilustrador

Instagram: @jaguart.jc

Zorrillo encapuchado (Mephitis macroura)

 

El dibujo me permite recordar más fácil lo que investigo. Ahora que no se puede salir de casa, trabajo bocetos informativos para conocer más las especies de zorrillos. Las plasmo con acuarela y lápiz durante tres días, mientras leo e investigo. En la práctica empleo como tres horas. Mi objetivo es ilustrar dos especies de zorrillos (Mephitis macroura y Mephitis mephitis), para saber cómo interactúan. Luego pienso plantear un proyecto de maestría.

Nací en el centro sur de México. En Morelos. Uno de los estados más pequeñitos de los 32 que tenemos. Entre la Ciudad de México y Acapulco.

Soy biólogo. Me enfoco en la ecología y conservación de mamíferos del trópico seco. También en el estudio de vertebrados de la selva seca. Trabajé monitoreando y estudiando sus poblaciones. Hago mucha educación ambiental. La ilustración es muy reciente en mí. Me gusta que sea más didáctico para la gente que me ve o me escucha.

En México existen 8 especies de zorrillos de tres géneros: Conepatus, Mephitis y Spilogale. Las especies Mephitis macroura y Mephitis mephitis, son parecidas. A ambos se les conoce como zorrillos rayados. Aunque Mephitis macroura, significa zorrillo encapuchado y en México lo conocemos popularmente con este nombre.

Mephitis macroura, tiene tres patrones distintivos de color: hay zorrillos con todo el dorso o lomo blanco hasta la cola, que termina en pelos largos. El segundo patrón, se caracteriza por tener la parte dorsal negra y dos rayas blancas a los dos lados del cuerpo. Y un tercer patrón, se presenta en zorrillos de color completamente negro, con pelitos blancos. Quien no lo conoce, fácilmente lo confunde con tres especies diferentes, pero es la misma. No son variaciones de color durante su crecimiento. Nacen con un tipo de color de pelo y se mantienen así toda su vida.

Para identificar las especies, se podría tener en cuenta la ubicación geográfica. Mephitis mephitis, se desplaza más por Norteamérica. Desde Canadá hasta el norte de México. Mientras que la especie Mephitis macroura o el zorrillo encapuchado, se desplaza desde el norte de México hasta Centroamérica. Pero si en algún momento convergen, tendría que analizarse a las especies con otros estudios más profundos.

Hacia el norte de México tenemos bosques templados y fríos. Hacia el sur, selvas bajas y zonas tropicales más calientes, preferido por el zorrillo encapuchado. Aunque se le puede encontrar rara vez por el norte. También puede vivir en desiertos. En el norte son más grandes. Pesan hasta dos kilos y medio. Así pueden soportar inviernos muy duros. Al sur son más pequeños. Pesan hasta un kilo, porque deben mantenerse más frescos y deben tener menos gasto energético.

Siempre me he preguntado: ¿por qué se ha concentrado aquí la mayoría de zorrillos? Al sur de América, ya no es común, aunque se ve el género Conepatus. Puede ser que encontraron nichos ecológicos en la unión de Centro América. Se requiere más investigación.

La vista de los zorrillos no es tan buena. Se guían por su olfato. Su forma de caminar, les impide correr rápido. Esto no le ayuda mucho. Por eso lo atropellan. Otras especies de tamaño parecido, tienen los ojos más grandes. Uno analiza el cráneo y el orificio ocular y lo sabe. El tigrillo por ejemplo, tiene los ojos más grandes.

Pero los zorrillos tienen un pelaje aposemático o conocido como pelaje de advertencia a sus depredadores. Expulsan almizcle, un líquido fétido, como estrategia defensiva cuando se sienten amenazados.  Es como si estuvieran comunicando el siguiente mensaje: “si te acercas, te baño”. Cuando paran la cola, es su señal para rosear. Se voltean y apuntan. Son como bombas dispersoras. Expulsan como 100 mililitros. Alcanzan hasta cinco metros. Al humano le produce dolor de cabeza, náuseas, mareos y hay personas que se desmayan. Es muy tóxico. Este sistema de antridepredación, le funciona.

El zorrillo encapuchado, se independiza a los cinco meses. Los pequeños deben pesar unos 600 gramos. A los ocho meses ya son adultos y se reproducen. Para nuestra escala parece poco tiempo, pero es su estrategia de reproducción. Los felinos tienen una cría o dos cada tres años, mientras que los zorrillos tienen camadas entre cinco a ocho crías, desde que alcanzan su madurez sexual temprana. Su vida es muy rápida. Incluso se benefician de los humanos. Cuando la humanidad se expande, dispersa a los depredadores más grandes y estos mamíferos pequeños se benefician. Ganan terreno. Es una hipótesis.

Su población no está amenazada. No aparece en los tres listados de conservación: UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) y  en la Norma Oficial Mexicana 059, que clasifican a las especies amenazadas.

Son prácticos para su alimentación. Comen lo que tengan disponible. Aunque el 80% a 90% de su dieta son insectos. Con sus molares trituran los artrópodos (animales invertebrados), los ratoncitos, las ratas, las serpientes, las lagartijas y los pollitos de las gallinas en las zonas rurales del centro sur de México. Una rata o un conejo, podría ser los mamíferos más grandes que ingiere.

Se cree que comiendo zorrillo ayuda para la diabetes o la artritis, pero son creencias. No existe una evidencia científica. De hecho, el zorrillo es más propenso a la rabia. Es un grave riesgo. En el proyecto que estaba, se vio que eran vectores del mal de chagas que lo transmite un chinche. También tiene el moquillo felino. Es decir, son vectores de muchas enfermedades y lo peor es que no suelen presentar síntomas. Estuve trabajando en un proyecto. Capturaba zorrillos para extraerles el ADN. Luego los liberaba. Por eso sabemos. Los entomólogos tienen una responsabilidad con la gente que no sabe leer de las zonas rurales y marginales. Al menos en el grupo de investigación de la Universidad del estado de Morelos, brindamos talleres informativos de las especies en estas zonas.

Lo que sí está probado es que los zorrillos son buenos controladores naturales de plagas. Al comerse insectos de manera indirecta protegen los cultivos. Sin ellos hasta los ratones podrían propagarse en cantidades no pensadas.

Donde trabajo, me topo muchas veces con el zorrillo encapuchado por las noches. Al monte siempre voy en un vehículo y me lo encuentro al borde de la carretera. Lo he visto en su momento de cortejo. En la época de aparición del macho persiguiendo a la hembra. Lo habré visto como treinta veces afortunadamente. Deja huellas chiquitas y cuadraditas. Quien ve sus huellas y lo conoce, sabe que se trata del zorrillo. Se puede ver desde lejos sus ojitos brillosos y sentir su olor. No hay manera de equivocarse. De tantas veces que lo he visto, cuando hago mis ilustraciones hay algo que nunca olvido plasmar: el brillo de sus ojos.

9 de mayo de 2020

“Una de las aves más humildes, es la tanquita”

Rómin Medina. Desde Lima. Perú.

Bloguer e historiador autodidacta

Blog: http://arequipatradicional2.blogspot.com/

Ilustración de Carlos Espino. Técnica: Tinta de Huarango. Artista de Ica.
Tanquita (Zonotrichia capensis)

El ave más bonita para mí, es el jilguero. También me gusta la golondrina. Un ave estacionaria. Antiguamente había tapas o zonas de nidos, que se veían por San Lázaro. Pero según los abuelos, el ave más bonita en Arequipa, era el Chograi (Sicalis uropygiadis). Aún está por verse cómo era. Solamente hay fotos referenciales de un atlas de aves de Arequipa, que desgraciadamente lo vendí. Ya está extinta, por lo menos en la ciudad. Lo que se sabe, es que es un término quechua que significa “el nombre de un pajarillo de trinos dulces o gratos al oído”. Esto lo cuento en mi blog, donde refiero además, que en siglo XX, hubo un cantor famoso de yaravíes apodado “El Chogray Salas”. Refiero también, que para Carlos Ponce, autor del libro “Orígenes y civilización de los Indígenas del Perú” de 1915,  el ave es amarilla, domesticable e inteligente.

Pero una de las aves más humildes, es la tanquita (Zonotrichia capensis). No es ostentosa como el chirote (ave de pecho rojo) o el jilguero. Tampoco es inquieta como los chiguancos o los loros. Es un ave que tiene más contacto con las personas que vivimos en la ciudad.

Antiguamente se le comía en ocopa. Como son aves chiquitas, se les usaba para dar un sabor especial. Formaban parte de la ocopa. Se lavaban. Se desviceraban. Se tostaban o doraban. Se molían y se agregaba a la ocopa como un ingrediente más. Era un plato antiquísimo. De la era colonial. Yo llegué a probarlo. Actualmente ya no existe esta costumbre. Es mejor disfrutarla con la vista en su libertad.

Los Hermanos Dávalos, en los años cincuenta, rescataron esta ave en una pampeña. Un género de música tradicional de Arequipa, llamada la “Tingueñita”, de autor anónimo. La letra dice:

“(…) ocopa de camarón con “tanquita”

como buena arequipeña”

En 1909, Juan Manuel Polar Vargas, escribió un cuento de navidad al que tituló “El Tanca”. Se narra la historia de un chico huérfano, cuyo nombre real era José. En el pueblo le llamaban “Tanca”, como el gorrión, por su parecido “en la esbelta posturilla y el andar a pequeños saltos con viveza de pájaro”.  Estatura pequeña. “Ojuelos tristes como empañados, mirar entre ingenuo y medroso”. Así relata los párrafos del cuento. Efectivamente, la tanquita es solitaria. No está en grupos. Eso sí. Cuando son pichones, se destacan porque tienen un pico grande de color amarillo.

A los jilgueros y a las tanquitas se les chapaba con la liga (Viscum album), que se le conocía más como muérdago. Se trepaba en los molles y sauces. Es una planta formada por bolitas. Se masticaba y se formaba como chicle.  Mis tíos hacían eso, porque todavía vivían en la chacra.

Tanquita es un diminutivo. Su nombre es Tanca. En Arequipa, solemos transformarlo así. Según el Dr. Juan Guillermo Carpio Muñoz, Tanca viene del quechua tanka, “que significa palo con extremo en forma de `Y´”.

En otros lugares, le dicen pichitanka. Podría ser en la sierra cusqueña o zona quechua puneña. De allí que habría llegado como palabra cortada a Arequipa. La gran mayoría lo traduce como gorrión. Pero aún no he investigado.

Según el DAMALEQ, diccionario quechua al español y viceversa, de la academia mayor de la lengua quechua, pichitanka quiere decir “Pichinku”, que según la zoología, tendría el nombre científico de Zonotrichia capensis paruvianis Lesson. “Un gorrión común. Ave de costumbres madrugadoras de gran área de dispersión. De color crema y jaspes obscuros y cabeza con plumas alargadas”.

Veía tanquitas en el parque Selva Alegre y en otras partes de la ciudad, hasta en los años ochenta, cuando había menos autos.  Se le veía en molles, sauces, en cipreses o árboles tupidos (con muchas hojas). En techos o en huecos que dejan los albañiles en las construcciones. Actualmente, en estos días de cuarentena que no hay autos, salen en la mañana.

Cuando era niño, recuerdo que había una creencia. Si agarrabas tanquitas o pajaritos, te volvías pobre. Ya pienso que podría ser cierto.

6 de mayo de 2020

“Desde que era niño me gustaban las aves rapaces. Tenía una atracción inexplicable”

Carlos Espino. Artista plástico. Desde Ica. Perú

Ilustraciones: Carlos Espino. Halcón peregrino (Falco peregrinus cassini)

Soy artista plástico de profesión y un loco por las aves. Nací en Ica, donde el clima es cálido y siempre hay algo que ver. Pinto desde niño. De joven hice mis estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes en Lima. Me especialicé en pintura. Mi técnica es la acuarela. Mi tendencia es el realismo dentro de la pintura. Los retratos fieles a la realidad, pero hago ilustraciones hace aproximadamente dos años.

Me gustan muchas aves, pero me atraen las rapaces como los halcones, gavilanes y águilas. En Ica se pueden ver halcones peregrinos, gavilanes acanelados, cernícalos, gallinazos de cabeza roja y lechuzas. Desde que era niño me gustaban las aves rapaces. Tenía una atracción inexplicable. Vivía en La Tinguiña, un distrito semi rural urbano en Ica. Me gustaba bañarme en el río, cerca de las chacras. Y siempre echaba una mirada al cielo

Mi ave favorita es el halcón peregrino (Falco peregrinus cassini). Es uno de los animales más rápidos en el mundo. Sobrevuela zonas de cultivos amplios, al ras. En las pampas de Ica hay cultivos de ají páprika, tomate y espárragos. Prefiere los espacios abiertos, para planear y caer en picado sobre sus presas. Donde no haya obstáculos que le impidan su persecución sobre cuculíes, tórtolas o palomas. Según los naturalistas, acechan solo algunas horas del día. Vive  y anida en los acantilados rocosos. Prefiere estos lugares, porque son inaccesibles para sus depredadores. Puede vigilar su territorio de intrusos o posibles presas.

Precisamente, hice dos ilustraciones de halcón peregrino para un amigo que vive en Lima. En esta cuarentena comparto mi arte. En dos ilustraciones como estas, me demoro entre seis a diez horas. Otros dibujos requieren más tiempo porque depende de la complejidad de los elementos. En la ilustración de la parte superior, destaco sus ojos penetrantes. Y en la ilustración inferior, es cuando me imagino que desde una roca, a través de su movimiento, tal vez ya vio una presa cerca de su territorio y se alista.

Al tratar de cerca estos animales se requiere mucho cuidado. He visto también halcones usados en cetrería (que usan estas aves para cazar otros animales). Los cetreros que usan estas aves, dicen que es “la muerte no vista”. Vuelan tan alto que cuando caen en poco tiempo sobre la presa, es demasiado tarde. No les da oportunidad de librarse de su fulminante ataque. No estaba en su alcance visual. Según han cronometrado, su velocidad va a más de 300 km/h.

Me gusta su morfología, sus colores, su forma de vuelo y de caza. Hay que tener suerte para verlo en su medio natural. Ver su picado vertiginoso y potente, tras una presa. La experiencia es sencillamente mágica. A mi parecer es un animal perfecto. Evoca fuerza. Belleza en sus formas. Jerarquía.

Si alguien me pregunta por qué elegí a las aves, respondo: “ellas me eligieron a mí”. Me gusta creérmelo.

3 de mayo de 2020

“Loica tiene su pecho rojo, porque murió por amor”

Oscar Torres Pérez. Artista plástico. Desde Francia

Loica (Leistes loyca). Autor: Óscar Torres Pérez. Artista plástico

En esta cuarentena aprovecho a pintar. Soy pintor. Hace ocho meses me introduje en la ilustración. He notado que tiene buena aceptación. A la gente que conozco, le interesa sobre todo las aves. Y a mí me encanta la naturaleza. Trabajo como artista plástico en Francia, donde vivo desde el año pasado y me quedaré definitivamente.

Una de mis aves favoritas es la loica (Leistes loyca). La conocí en Chile. En el valle de Elqui de la cordillera de los Andes. Soy originario de allí. Por suerte, hay muchas loicas en el campo. Se les puede ver en cualquier tiempo, pero prefiero verlas en la primavera, por las flores. Algunas andan en pareja.

Dibujé a loica en estos dos días. Un ejemplar macho. Con la técnica de acuarela en papel y retoques de estilógrafo. Por lo general separo dos días para mis dibujos.

Las loicas se adaptan a todo lugar. Sin embargo, las veía con más frecuencia en árboles con flores. Incluso en los cactus del litoral central de la región de Valparaíso. Les gusta el suelo, donde también anida, aparte de los pequeños arbustos. Se alimenta de insectos y gusanos.

El valle de Elqui está lleno de árboles de paltos, higueras, ciruelos y damascos. Tiene árboles muy antiguos. En este paisaje místico, mi abuela Inés me contaba esta historia:

Loica tiene su pecho rojo, porque murió por amor. Defendió a su pareja cuando un cazador le disparó. Era de color negro y gris, pero la sangre de su herida, manchó su pecho de rojo.

Me marcó bastante. Aún siento un viento cálido. Recuerdo un terral que me transportaba a otra dimensión. Tenía tres años. Hoy, tengo un tatuaje de loica en mi brazo izquierdo.

29 de abril de 2020

“Cuando van creciendo, lo primero que desarrollan es la cola. Tienen plumas fuertes que les permite ir contra la corriente del río”.

Pedro Allasi Condo. Desde Arequipa. Perú

Fotógrafo profesional de aves.

Blog: https://pedroallasi.blogspot.com/

Pato de los torrentes (Merganetta armata). Ilustración: Pedro Allasi

El año pasado, entre los meses de mayo y junio, hice un trabajo fotográfico sobre las aves en el valle de Chilina. Elegí como fotografía de portada al pato de los torrentes (Merganetta armata). Un macho adulto de este lugar, que podría verse afectado con una hidroeléctrica que piensan construir. 

En esta cuarentena, lo plasmé en un dibujo, en hojas que usé para imprimir una lista de aves en el Perú de Manuel Plengue. Hay que reciclar. Sería injusto que no se utilice toda la hoja.

El ave es muy bonita, sobre todo cuando se desplaza contra la corriente del río. Se sumerge para capturar peces pequeños, insectos o algas. Generalmente está dentro del río y cuando quiere descansar lo hace sobre las piedras que están en medio del cauce. Puede ser porque está más seguro de sus depredadores, como los zorros. Además, en la zona de Chilina hay perros en las chacras.

En el departamento de Arequipa, se le puede ver en la provincia de Caylloma (en los ríos Lluta, Colca y Sumbay), en la provincia de La Unión (río Cotahuasi) y en la provincia de Arequipa (en los río Chili, Yura e incluso el río Uchumayo). Al parecer el río Chili está recobrando su vida, desde que las curtiembres ya no existen en la Av. La Marina, que estaban frente al río.

No me demoro mucho en ver al pato de los torrentes. Aunque es muy desconfiado. Sobre todo el macho, porque es muy notorio con su cabeza y cuello de color blanco, con franjas negras. Lo que me demora es hacerle fotografías. Una fotografía de registro es rápido. Puede ser que se vea más paisaje por la distancia. Pero para una foto bonita hay que acechar. Si es necesario hay que bajar quebradas. Una sola fotografía puede demorar 15 minutos. Desde las 7:55 am hasta las 8:45 am, como lo calculé en un registro. El trabajo es duro.

Para  esa precisión, a una distancia lejana solamente podía mirar al macho. Cuando estuve en la orilla del río, recién vi a la hembra y a sus polluelos. Siempre estuvieron allí, pero no los veía. Los polluelos y la madre tienen un color parecido a las piedras. Lo que se conoce como color críptico, que se confunde con el entorno. Eso les ayuda a protegerse.

La primera vez que fotografié al pato de los torrentes, me pasó algo parecido. Recuerdo que fue el 20 de diciembre del 2007. Estaba en Chilina, frente al Santuario de Chapi. Al principio, me pareció haber captado a una pareja. Pero luego revisé las fotos y eran dos hembras.

La fotografía me permite conocerlos más. Hace cuatro años, un 27 de agosto hice un registro de una pareja y sus polluelos. Junté 27 fotografías con el programa PhotoScape para un GIF. Los polluelos ya nadaban contra la corriente, muy cerca a sus padres. Los pequeñuelos abandonan el nido al nacer. Son nidífugos. En la orilla del río sus nidos están abandonados.

Cuando van creciendo, lo primero que desarrollan es la cola. Tienen plumas fuertes que les permite ir contra la corriente del río. Con un telescopio, pude ver en un macho joven que sus plumas son largas y rígidas para navegar. Como una paleta. No hay corriente que los tumbe.

25 de abril de 2020

“Hay personas que creen que cuando se te atraviesa un zorro en la carretera, es mala suerte. Yo creo que es buena suerte”.

Julieta de la Torre. Especialista en Turismo. Desde Atiquipa. Provincia de Caravelí. Arequipa. Perú

Algunos animales vertebrados en las lomas de Atiquipa: zorro gris de la Costa (Pseudalopex griseus), halcón perdiguero (Falco femoralis) y aguilucho común (Buteo polyosoma).

Un día salí de mi pueblo rumbo hacia la ciudadela de Cahuamarca.  Son cinco horas a pie desde Atiquipa. De pronto apareció un zorro. Hay personas que creen que cuando se te atraviesa en la carretera, es mala suerte. Yo creo que es buena suerte. Los animales no son malos. En esta zona, en los meses de abril, mayo y junio, es típico ver una neblina densa a partir de las 4 de la tarde. En la parte plana por donde vi al zorro, muy cerca hay una quebrada. Allí crecen huarangos y una planta que le llamamos chamocruz. Sus frutos redondos, son buscados por los venados.

Además del zorro, otro animal veloz en estas lomas es el huanaco. No lo he visto, pero se dice que se aparece en grupos  y bajan hasta la Reserva de Paracas. Así que no solamente están por la Sierra. Una evidencia de la presencia de este animal, es un cerro que se llama Aguadehuanaco. Por esa zona se forma mucha neblina. Ahí crecen taras. Sus hojas absorben la humedad que cae al suelo en forma de gotas, formando manantiales que aprovecha el huanaco para beber de su agua.

Cuando seguía mi camino a la ciudadela, dos águilas y un halcón volaban muy cerca. Le tomé varias fotos. Así como esas aves, tiempo atrás se veía el cóndor. Cuando había muchas vacas, le gustaba acercarse al ganado para coger la placenta de las crías y comérsela. También bajaba hasta la costa. Volaba tan cerca como podía de los lobos marinos. Tenemos un cerro que se llama Condoraguada, posiblemente por la presencia del cóndor.

19 de abril de 2020

“En el distrito de San Juan de Tarucani, en Arequipa, las conocía desde mi niñez con el nombre de ‘alpaquitas'”.

Esther Laura. Estudiante de biología. Desde Arequipa. Perú

Polilla. Pyrrharctia isabella. Dibujo: Sonia R.B.

En el distrito de San Juan de Tarucani, en Arequipa, las conocía desde mi niñez con el nombre de “alpaquitas”. Mis bisabuelos me enseñaron a llamarles así. Es que se parecen a las alpaquitas que tenemos en las estancias de nuestro pueblo. Recuerdo que jugábamos con mis primas. Yo me encargaba de juntar muchas alpaquitas. Hacía micro corralitos y luego las soltábamos para que pasten como las alpacas de verdad.

Sus pelitos les ayudan a desplazarse de un lugar a otro sobre los bofedales, cruzando canales de agua o pozos que se ven muy resbalosos. Son muchas orugas. Aparecen solamente cuando llueve (entre diciembre hasta marzo). En este tiempo, comen los pastos más tiernos. 

Cuando veía mariposas de sus mismos colores, pensaba que eran las alpaquitas convertidas, pero viví engañada. Un amigo que estudia entomología me acaba de decir que son polillas. Su nombre científico es Pyrrharctia isabella.

16 de abril de 2020

“Con mis ilustraciones busco la atención de las personas. Que vean a un animal que no tendrán cerca”

Dennis Huisa Balcon- biólogo peruano. Desde Puno. Perú

Zorro andino (especie Lycalopex culpaeus). Ilustración: Dennis Huisa

Con mis ilustraciones busco la atención de las personas. Que vean a un animal que no tendrán cerca. En esta cuarentena dibujé al zorro andino, porque es uno de los animales más astutos. Se trata de la especie Lycalopex culpaeus.

Lamentablemente los lugareños no lo quieren, porque roba las crías de su ganado. Pero es un controlador de plagas y eso no lo saben. Considerando la cadena alimenticia, es el segundo más importante después del puma. Si no hay zorros, el puma no tiene presas. Por tanto buscaría otras y la comunidad enfrentaría otro problema.

Actualmente en algunos pueblos de Puno se practica el chaccu de zorros, como actividad ancestral. Es un cerco de humanos para atraparlos. Pueden llegar a cercar a tres individuos. Según cuenta su tradición, si se va para arriba es un buen año, pero si se va para abajo, es un mal año. En realidad no lo dejan irse. Lo matan. Si hay crías también. El distrito donde más se practicaba el chaccu antes de la pandemia es Umachiri. Pero desde Ayavari, hacia poblados de mayor altitud (desde 3 mil a 5 mil metros sobre el nivel del mar), estas prácticas continúan desde el incanato. Puede ser que posiblemente coincide con la costumbre de los “Quechuas”, quienes reconocían al inca, regalándole animales muertos. En la actualidad, esta práctica podría ser calificada como un maltrato animal no justificable. Vuelve al humano insensible y más duro. Además, como tradición ancestral no está considerado por el Ministerio de Cultura del Perú y no debe llamarse así. Por lo tanto infringen la Ley Forestal y de Fauna Silvestre 297663, vigente desde el 2015, cuya multa asciende a 43 mil soles.

En los cuentos andinos, el zorro se burla de todos. Incluso cuando caza corderos. Se escapa. No lo alcanzan ni los perros. Con su cola tantea las alpacas y se las roba.

Uno de los cuentos dice que un perro perseguía al zorro. En un momento llegaron a una roca. El perro y el zorro se daban vueltas. De pronto el perro seguía dándose vueltas, pero el zorro ya había desaparecido.

Otro cuento dice que una vez se hizo ganar con la huallata (ganso andino). El zorro estaba encantado de las patas rojas de las crías de la huallata.

-¿Cómo has hecho huallata para que tus huallatitas tengan patas rojas tan lindas?

Las puse en un horno-, le dijo la huallata. Entonces el zorro fue y puso sus patas en el horno, pero se quemaron.

Quizá fue la única vez que el zorro se dejó engañar por una hualllata.

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