Tráiler: árboles de los entornos religiosos de Arequipa


Una tarde de reposo, comía salchipapa junto a Lisbeth Monteagudo. Salíamos de las clases de laboratorio de biología en la Universidad Nacional de San Agustín, donde cumplía mi servicio voluntario como docente. Ambas entendimos que observar y describir las plantas (todas nuevas para mí), era motivo para impresionarse.
Así que esa tarde, pensamos en hacer algo. Una investigación para conocer cuántos árboles y qué especies existen en los entornos religiosos de la ciudad de Arequipa.
El Dr. Victor Quipuscoa Silvestre, docente, investigador y botánico de la Universidad Nacional de San Agustín y director del Instituto Científico Michael Owen Dillon, vio una oportunidad para explorar el paisaje urbano y aceptó asesorarnos. Luego se sumaron Esther Laura y Hadeé Gonzales, compañeras de estudios de Lisbeth. 

Llevamos un año identificando las características de cada especie arbórea. Podemos adelantar que tenemos un mapa de datos. Conocemos características con las que se podrían hacer postulaciones de conversación por cada individuo. Contamos con un registro fotográfico. Sabemos cuántos son frutales y cuántos son ornamentales. Actualmente estamos comprobando la determinación de cada especie arbórea. Además, nos hemos planteado conocer el un valor cultural de los árboles desde los inicios de los jardines religiosos desde la conquista española. Los árboles nos contarán sus propios relatos en el tiempo y esto será motivo de otra investigación.

Granada construye una ciudad sostenible. ¿Arequipa lo logrará?




Si alguien me habla de Granada, recuerdo a Jorge. Mi compañero de estudios. Aquel menudo chico latino al que sus ojos reventaban de brillo y como poseído, decía que se quedaría a vivir por siempre allí. Razón no le faltaba. Los que no conocemos Granada, nos basta ver las fotografías.

Pero en ciudades como esta, existe una búsqueda de la perfección. Es el caso de Granada, donde se aspira tener una ciudad sostenible. Pero ¿qué es lo que vieron para tal plan? La intervención parte -entre otros aspectos- por identificar: un medio urbano degradado, pobreza, exclusión y marginación, falta de integración económica en la población residente y gran oferta de vivienda.
Esto no es reciente. Según Francisco Arana, especialista en Smart City, ya pasó un primer período desde 1998 al 2015, para revitalizar al Centro Histórico de Granada, para mejorar el hábitat urbano, el desarrollo económico sostenible, la integración, cohesión social y finalmente la participación ciudadana.
Se empezaron a intervenir las fachadas. A minimizar los residuos sólidos. Rehabilitar los jardines. La accesibilidad y la peatonalización. La reducción del tráfico motorizado. Se trabajó también en un nuevo modelo de transporte público (microbuses del Albaicín y conexión con Alhambra y Albaicín). Se formalizó los ejes culturales patrimoniales que implicó la reordenación de paseo de Los Tristes.

Smart City
Francisco Arana, dice que se creará un Centro Digital en Granada en el 2020. Se dieron cuenta que el sector digital representa más del 7% del PIB de la provincia. Por eso ya cuentan con un Plan Estratégico Granada Smart City 2020. 
Se basa en dos intervenciones: 
a) Recogida de los residuos urbanos: la ciudad tiene 420 sensores que comunican el estado de los contenedores. 
b) Accesibilidad: se diseñan rutas más accesibles. Se crea una plataforma integral de Smart City.
En otras palabras, la intervención implica además, regenerar los espacios abandonados, reducción de la contaminación atmosférica y acústica, se está implementando programas sociales.
Problemas del futuro
Uno de los principales problemas del futuro es “el turismo”. En los apartamentos turísticos se incrementa el precio de alquiler para los residentes, los centros comerciales de la periferia, compiten con el comercio tradicional del barrio.
En este contexto, ya existe un Parque Tecnológico de la Salud. Otro objetivo es impulsar el desarrollo económico en el uso de las TICs en la industria de la salud, la biotecnología y el turismo cultural.
Acuerdos internacionales

Lo expuesto forma parte de una serie de motivaciones a los gobernantes y medir sus compromisos en el tiempo. Una de las formas para lograr ello, son los acuerdos, agrupaciones y pactos. Es el caso del Pacto de Alcaldes para el Clima y la Energía, que se creó en el 2008 dentro de la Unión Europea. Granada lo firmó como los nueve mil seiscientos sesenta y seis alcaldes firmantes.
El pacto persigue que las autoridades, aprovechen la arquitectura, pero como una fuente de energía sostenible. Aprovechen los residuos sólidos para el mismo fin y se haga un uso sostenible de las áreas verdes. El municipio español ya emprendió este desafío y comparte su experiencia con Arequipa, ubicada al sur de Perú.
Rehabilitación del Centro Histórico de Granada
Juan Manuel Sores, otro experto en ciudad, comenta que la primera pregunta que se hicieron es: ¿sobre qué territorio queremos trabajar? Para responderse, empezaron a estudiar las parcelas, analizaron sus volúmenes existentes y detectaron que el uso residencial les preocupaba más. Pero lo que en realidad querían, era la comodidad para las personas que viven allí.
Es aquí donde se vieron los problemas de accesibilidad, falta de dotaciones para el aparcamiento y contaminación visual.
Se vio necesario que en el aspecto socio educativo, deberían primar los conceptos de: integridad, participación, sostenibilidad y convivencia. Actualmente ya cuentan con edificios implementados con energía eficiente. Las viviendas están hechas para las familias. El único requisito, es que vivan allí al menos mil años. Sin alquilarla. 
¿Arequipa podrá lograrlo?
Nuestro optimismo dice que sí. Pero nos llevará más tiempo que estas ciudad del primer mundo. El Centro Histórico de la Ciudad de Arequipa no cumple con ninguno de estos requisitos para ser sincera. No tiene edificios sostenibles, aunque el sillar podría ser estudiado para otros mecanismos de energía. No tiene un sistema de recolección inteligente de residuos. No cuenta con áreas verdes importantes dentro de la ciudad. El ruido supera los 70 decibeles en la calle La Merced, y cuando hay tráfico intolerante, esa misma figura se repite en la calle Santa Catalina y demás arterias aledañas al Centro Histórico. 
Leer el plan de Granada es sin duda una ambición. Una oportunidad para aprender a ser una ciudad de verdad. Es inevitable que anhele volver a ser esa bella ciudad de laépoca del virreynato con alamedas y calles con canales de agua adornando la pasividad.

PODCAST: Una mina donde las piedras preciosas son niños

Ilustración de Viana

Ximena Díaz tiene una voz que trasmite felicidad. Una luz en cada palabra cuando recuerda la historia de diez mujeres arequipeñas. Aquellas que tiempo atrás hacían ver a algunas familias que tenían un tesoro en casa y no una razón para llorar. Mientras esos padres escondían a aquellos niños, los amarraban. Estas diez mujeres tocaban sus corazones para decirles que les den a sus hijos. Que podía ser diferente. Así nació esta mina donde las piedras preciosas son niños.

Hace un tiempo estaba pendiente compartir esta visita en la mina más rica tal vez del Perú. Este espacio, también será un espacio para esta mina tan preciosa:

Documental: PAISAJES QUE PARECEN ALCANZAR EL CIELO.Una alternativa para capturar carbono por más tiempo

MsCs. Sonia Ramos Baldárrago
Noemí Caylllahua está en el último año de secundaria del único colegio que existe en su pueblo. El General Juan Velasco Alvarado, cuyo nombre político parece no ser coherente con la pasividad del paisaje. Quiere ser arquitecta. Conoce cómo se forma un puquial o un manantial. Por qué son importantes los bofedales y predice el tiempo a través de la huallata (Chloephaga melanoptera). Su relato, es el inicio de una serie de relatos que pretenden demostrar por qué los bofedales altoandinos son importantes para capturar carbono.

La inquietud se inició desde que el equipo conformado por: Carmen Ramos Mamani, Tania Alvis Ccoropuna, Carmelo Talavera Delgado, Dr. Francisco Villasante Benavides, Msc.Luis Villegas Paredes, Anthony Pauca y César Luque, de la Universidad Nacional de San Agustín, decidieron juntarse hace más de un año para investigar cuánto carbono existe en los humedales y cómo ha variado en el tiempo la cobertura vegetal de estos ecosistemas. Además, de conocer la respuesta de las especies vegetales frente a un incremento de la temperatura simulado en dos grados hasta el 2019, en alianza con la Universidad Complutense de Madrid.

VER DOCUMENTAL:



¿Cómo es el paisaje de estudio?

Chalhuanca puede derivarse de dos palabras quechuas: Challwanqa, que quiere decir pescará o Chalwahanka, que quiere decir bagre tostado. Ambos términos se refieren a la abundancia de peces que existían desde antes de la década de los 70.

Sin embargo, la versión más creíble, es de José Orihuela Málaga (1994), antropólogo ya fallecido. Dijo que “su toponimia vendría del color de los cerros que rodean al poblado (…) el cerro que queda frente al pueblo se llamaba Chalwanka que mirándolo desde la pampa tiene ese color leonado del Wanaku (guanaco)”. De allí surgió el nombre.


La lengua primigenia de los habitantes del centro poblado, podría ser el aymara. Actualmente viven un promedio de 800 personas, aunque regularmente se dejan ver 200. La altitud geográfica es entre 4200 y 4800 m.s.n.m. Son bofedales de pampa. Sin pendiente. Orihuela hace mención de un pueblo arenoso, debido a los vientos. Característico por sus yaretales (Azorella compacta), que hoy no se ven cerca del pueblo.


Chalhuanca tiene bofedales permanentes mientras tengan agua, pero también temporales, ubicados en zonas más altas que surgen luego de la lluvia. Y son altoandinos, porque superan los 4000 m.s.n.m.


Los bofedales de este centro poblado son naturales y manejados. Abraham Caclla habitante de 59 años, hace un esfuerzo por recordar y dice que los lugares conocidos como: Umajala, Hapu-malo, Tulimaya, Arcato y Alpaque podrían ser los únicos más naturales.


¿De dónde viene la palabra bofedal? El término bofedal es propio de Bolivia, Chile y Perú, porque es donde hay bofedales. Se les llama también: turberas, vegas andinas, oconales, donde ocko significa mojado, cenegales y humedales, tal como se indica en una publicación de bofedales boliviananos del 2001.

La Convención de Ramsar de 1999, discutió los tipos de humedales, categorizando a los bofedales como turberas sin bosque, como refieren Blanco y de la Balze en el 2004, mencionado por Fonkén (2015).

“Según Lumbreras (2006), citado en la investigación de Fonkén (2015), la proximidad a los bofedales fue uno de los factores que determinaron la ubicación de aldeas en la puna, hace más de 5000 años”.



Presiones o amenazas

La presencia de las alpacas contribuye en la dispersión de las semillas de la vegetación del bofedal. Esto sucede en los alrededores de las fecas, que forman un círculo. La alteración empieza, cuando la capacidad del bofedal para sostener una alpaca supera lo ideal. Se sabe que por familia del centro poblado de Chalhuanca, tendrían un promedio de 200 a 300 alpacas, lo que supone el rápido consumo de las especies vegetales del bofedal. Por eso, las plantas en las zonas colindantes del área poblada, no superan los tres centímetros, mientras que en la zona alta, cerca de la ladera de los cerros, llegan hasta 15 centímetros. Esto también lo observó Tania Alvis, tesista, quien además en 10 minutos, llega a contar 5 especies de aves.

La presencia de ovejas, también modifica la estructura del bofedal. La fisiología o forma de la pezuña de la alpaca es como una almohadilla, a diferencia de la oveja, que la tiene como una tijera. Sin consumir los pastos, los va cortando impidiendo su desarrollo.

No existe un estudio sobre la introducción de especies ictiológicas. La trucha se ha convertido en una opción. Sin embargo, el challhua o bagrue, era la especie de pez que vivía en mayor número en los bofedales, favorita además en las mesas de las familias, como cuenta Noemi Cayllahua, mientras mira al río y mide imaginariamente con sus manos la talla del chalhua. Una longitud de 15 a 20 centímetros.


¿Cuánto cuesta capturar carbono con los bofedales?

Es una pregunta inevitable. Hace 9 años, Abraham Ccalla empezó a capturar carbono sin que lo supiera técnicamente. Su estancia queda a 40 minutos del centro poblado de Chalhuanca. Al llegar allí se transforma. Es feliz. Su color favorito es el verde y una laguna que está cerca ayuda a este objetivo.

Desde ese tiempo a la fecha, su inversión para el mantenimiento sumó s/. 2400.00 soles. Sin embargo, la etapa inicial fue lo más costoso. El alquiler del tractor que incluye la construcción de los cercos, le costó s/.3000.00 soles. En esta fase se calcula el número de hectáreas por la cantidad de alpacas. Para un total de 300 alpacas, se necesitan tener 700 hectáreas.

Desde entonces, no sólo ha notado un equilibrio en la humedad en épocas de radiación solar intensa, sino también la mejora de la calidad de la leche de las alpacas adultas para sus crías. Así como el aumento del peso de la fibra esquilada. Este producto, extraído de una alpaca que vive en bofedales, suele pesar 1.58 Kg. a 2.26 Kg. aproximadamente o más. Mientras que la fibra de una alpaca que vive en zonas secas, pesa entre 0.90 Kg a 1.81 Kg.  La cantidad se va multiplicando por el número de alpacas. Abraham, tiene una sociedad familiar. Juntos poseen un total de 150 alpacas. Son una muestra familiar que continua con la actividad ganadera, que probablemente se inició mucho antes del siglo XVII, donde los antiguos construían estancias precarias en las laderas del cerro Watankanti, en la quebrada de Rinconada y Barranquillo de Chalhuanca, así como en la estancia conocida con el nombre de Aqopunku, donde existes evidencias de corrales para la domesticación de animales. 



¿Por qué es una alternativa para capturar carbono?

Según Rodhel H. (1990), estimó que el CO2, contribuye con un 60% al efecto invernadero.

Frente a este problema, los investigadores siguen centrándose en la fotosíntesis que cumplen las plantas al capturar CO2 y liberar oxígeno. El gas queda atrapado en las hojas y en todo el vegetal hasta las raíces. Cuando se seca, empieza a descomponerse con la acción de bacterias y ácaros principalmente. Esta biomasa vegetal se va acumulando en el suelo y forma turba, que consiste en la mezcla de material orgánico, suelo y hojarasca principalmente.

El proceso es controlado por las condiciones del tiempo climático. Se viene comprobando científicamente que en zonas altoandinas con temperaturas bajo cero, la descomposición se retrasa y evita que se libere el CO2 a la atmósfera, almacenándolo. Esto puede ser hasta que ocurra lo contrario: el aceleramiento de la descomposición. Bien por falta de agua o por un manejo inadecuado. Exceso de abono de animales como las alpacas o escasez de agua. Incluso, si se queman los pastos también afecta. El área más alterada en estas condiciones, es el borde del bofedal, tal como explica Tania Alvis.

El carbono se encuentra en estas tres zonas: en la biomasa aérea (en la vegetación que se observa), biomasa bajo el suelo y el suelo, donde se encuentra incluso roca. La Blga. Natali Morocco (2014), determinó que la mayor cantidad de carbono en relación a estas zonas para el caso del Santuario Lagunas de Mejía, ubicado en la costa de la región Arequipa, está en el suelo, lo que podría ser similar con los resultados en Chalhuanca.

Si comparamos un bofedal con un humedal costero, un bosque seco o tropical, la diferencia en la cantidad será notoria. En la investigación  que hizo Medrano (2012) del lago Chinchaycocha en el departamento de Junín, determinó que el bofedal era el ecosistema con menor cantidad de carbono, en relación a un pajonal y totoral. Pero la ventaja es su poder de almacenar el carbono mucho tiempo. El ecosistema actúa como un refrigerador.


Precisamente, la variación de la temperatura, fue otra de las variables de estudio. Según el Senamhi- Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología, y el procesamiento que hace Carmen Ramos, resulta que efectivamente Chalhuanca presenta temperaturas bajo cero, predominantes entre los años 1980 al 2016.


En mayo del 2005, se registra la más baja temperatura: -14.49 ºC. Otras temperaturas frecuentes oscilan entre -8ºC a -13ºC grados bajo cero. Para el año 2016, la temperatura más baja ocurrió en agosto, con -10.11ºC bajo cero. En promedio, el año 1992, fue el más frío.

Lo que preocupa es el aumento de la temperatura. En el año 1983, se registra un incremento. En marzo de ese año, la temperatura fue de 16.23 ºC y es la más alta de todos registros. Para el año 2016, la temperatura más alta ocurrió en enero con 15.95ºC. Y, en promedio, el año 1998 fue el año más caliente.

Considerando que estos datos permiten entender la variabilidad climática, llama la atención la inoperatividad de estaciones metereológicas del Senamhi. En el mapa se puede ver que en Caylloma existen 10 estaciones metereológicas convencionales que sí funcionan, mientras que un total de 19 no están operativas. Francisco Berríos Coaguila, responsable de la oficina de Estadística en Arequipa, menciona que las estaciones que se observan, se instalaron con el proyecto Majes-Siguas en la década del 60. Desde el año 1986, dejaron de funcionar.  Carmen tomó los datos de la estación de Imata, la más cercana a Chalhuanca, pero ahora aparece inoperativa. Según la geografía, en este caso plana y de pampa, el radio de alcance es de 130 Km, suficiente para medir las variables metereológicas, según Francisco Berríos. No sería necesario instalar más, pese al incremento de la temperatura. Estas estaciones tienen una vida útil de 30 años. Están valorizadas en 30 mil dólares. Toda la red de la región Arequipa, se inició en el año 1973 y la más antigua es la de Imata que existe desde 1949.

El nivel de temperatura, responde al Acuerdo de París sobre Cambio Climático, firmado en Nueva York por más de 160 países el 2016, en el marco del Día de la Tierra. El objetivo es sustituir al Protocolo de Kioto y lograr que el planeta no supere los 2°C, respecto a los niveles preindustriales.

La aplicación de las metodologías contribuyen a este fin mundial. La metodología aplicada por Tania Alvis, adaptada de una metodología anterior que usó Natali Morocco, en los humedales de Mejía, la misma que fue adaptada de una metodología que midió la cantidad de carbono en los bosques tropicales de Perú, estimará la cantidad de carbono en este momento. En una segunda etapa, se podrían conocer los datos mensuales o anuales para determinar el flujo de carbono, incluso saber en qué especies o lugares del bofedal se almacena más carbono o por cuánto tiempo.

Los resultados de la investigación de Carmen Ramos, también ayudarán a entender la cantidad de carbono que se almacena en los bofedales.  En este caso, Carmen usó imágenes Landsat. Aunque pudo elegir otras imágenes de mayor gama,  los datos ofrecen mayor data histórica y se pueden obtener desde el servidor USGS.

Según los resultados de la variación de la cobertura vegetal, en época húmeda en el año 1991 fue de 767 hectáreas y en el 2016 alcanza a 1527 hectáreas. En época seca en 1986, existían 781 hectáreas y en el año 2016, se calculó un total de 882 hectáreas. En el año 2001 se presenta un área mayor, en relación a todos los años para ambas épocas. Esto podría deberse a que el manejo de los bofedales fue intenso o la precipitación fluvial fue mayor, como explica Carmen.

En el año 2017, Mango hace referencia a los datos del proyecto de Zonificación Zonificación Económica y Ecológica de la región Arequipa. Según el reporte, los bofadales de Chalhuanca sólo ocupan un 9.90% del territorio, unas 643 hectáreas, compuesto por más pajonal (47.68%). En relación al año 2013, la cobertura aumentó en 1.77%. Con ello, el tesista calculó que el valor unitario por hectárea de bofedal, sería de US$ 8417.24 dólares. 

También existe un estudio de la Autoridad Nacional del Agua del año 2011. Allí se concluye como explica el Ing. Ronal Ferndez Bravo, que en toda la cuenca del Chili, habían 44 mil hectáreas de bofedales, lo que representa el 14.39% de la superficie total de la región Arequipa.

Investigación pendiente
Se necesitan estudios hidrogeológicos para conocer la cantidad de agua que se almacena en los bofedales, inquietud que comparte el Ing. Ronald Fernandez. 

Abraham Ccalla, piensa que para un promedio de 500 hectáreas, se necesitan mil metros cúbicos de agua en todo un año. Pero en realidad aún se desconoce este dato.

Tampoco se sabe la cantidad de manantiales. Joel Cayllahua, actual presidente de la Comisión de Usuarios de la micro cuenca Yanque-Caylloma, dice que existen 500 manantiales. Un dato que fue necesario para obtener la licencia de agua, pero no está corroborado con más estudios. Actualmente son 200 usuarios legales que deben pagar un promedio de s/.100.00 soles al año, sin diferenciar el tamaño del área privada. Situación que se discutirá.

Entonces, si se retira el agua de los bofedales manejados ¿qué pasaría? Si fue un pajonal, ¿regresaría a su mismo estado? Son preguntas planteadas con el Blgo. Luis Villegas. La investigación de Tapia Flores, (1984), plantea la hipótesis de que en estas condiciones, las plantas se secarían rápidamente. Tardarían hasta 14 años en recuperarse o tal vez nunca.

El agua, es indispensable para el funcionamiento del bofedal. El Ing. Ronal Fernández, coincide con el valor que tiene para capturar el carbono, pero además recuerda que un bodefal protege el agua mejor que una represa en cambio climático. “No se evapora tanto, se va al flujo base y asegura una regulación natural”, dice. El suelo del bofedal almacena más agua y tiene un costo menor que una represa como la de Chalhuanca valorizada en 51 millones de soles.

Debido a los resultados y el incremento de la cobertura vegetal, el 15 de mayo llegarán representantes de Honduras para conocer la experiencia

El uso de abono en distintas partes del bofedal, podría sumar a las alteraciones del paisaje. El exceso emite metano y eleva la temperatura, como agrega Luis Villegas. Pero tampoco se sabe cómo estos abonos contribuyen al calentamiento global. A mayor temperatura, podría alterarse el comportamiento de la fauna que necesitan tiempo para alimentarse, buscar alimento y reproducirse.

Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
La región Arequipa, desde Chalhuanca, podría desarrollar un plan para un manejo responsable de bofedales en más zonas altoanindas. Así lo ve conveniente el Ing. Ronal, quien apostaría por seguir ampliando bofedales en Chalhuanca, que repercutirían en más manantiales en la zona baja del río Chalhuanca. “Pero la población tiene que entender que nadie le va a quitar el agua”, agrega. 

Con este modelo, tácitamente el centro poblado cumple con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Y por ser un tema ambiental principalmente se vienen desarrollando los objetivos: 2, 11, 13, 14 y 15, que se explican en la infografía.

Carbono en el Perú y en el mundo

Fonkén (2015) citó que la extensión de bofedales en el Perú ahora se estima en 549,360 hectáreas (alrededor del 0,4% del área del país), según datos del Ministerio del Ambiente, pero que toman en cuenta estudios del desintegrado INRENA-Instituto de Recursos Naturales del 2002, donde se reporta sólo 91,700 hectáreas. Los datos no están actualizados.

A nivel mundial, según el mapa carbonmap del 2013, los países más emisores de carbono son: China (7,423.1 millones de toneladas al año), Estados Unidos (3,411.4 millones de toneladas), Rusia (2,055.0 millones de toneladas) y la India (1,263.7 millones de toneladas al año). El Perú emite 23.6 millones de toneladas, aunque se necesita investigar y determinar con exactitud las emisiones reales.

Frente a estas estadísticas, la existencia de los humedales contribuye a disminuir el riesgo del calentamiento global. Brasil lidera el ranking con mayor número de hectáreas de humedales en el mundo (79,747.22 hectáreas). Indonesia y la India, ocupan el segundo y tercer lugar respectivamente. Llama la atención de Bolivia con 13798.33 hectáreas. A pesar de ser un país pequeño,  ocupa el lugar once por encima de Perú, que figura con 13742.4 hectáreas. Esta estadística podría cambiar una vez que se realice un censo nacional de humedales en el territorio peruano.

Bibliografía
Autoridad Binacional del Lago Titicaca (2011) Características y Distribución de los Bofedales en el ámbito boliviano. La Paz, Bolivia, Primera edición. Consultado el 29 de marzo de 2018: http://alt-perubolivia.org/Web_Bio/PROYECTO/Docum_bolivia/21.12.pdf
Fonkén, MM (2015). Una introducción a los bofedales de los Altos Andes peruanos. International Mire Conservation Group y International Peat Society. Revisado el 25 abril de 2018: http://vufind.uniovi.es/Record/oai%3Adoaj.orgarticle%3Aaafa27410a4d4c3db6cb30cb54cbac88
Loza Herrera, Susi, Meneses, Rosa. I., y Anthelme, Fabien. (2015). Comunidades vegetales de humedales altoandinos de la Cordillera Real (Bolivia) ante el calentamiento global. Ecología en Bolivia , 50 (1), 39-56. Recuperado en 26 de abril de 2018, de http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1605-25282015000100004&lng=es&tlng=en
Mango MC (2017). Valoración económica de los servicios ecosistémicos de regulación, de los bofedales del centro poblado de Chalhuanca, distrito de Yanque, provincia de Caylloma, Región Arequipa. Repositorio Unsa. Consultado1 de abril 2018: http://repositorio.unsa.edu.pe/bitstream/handle/UNSA/4697/ECmamabc.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Medrano YR, Chupan M. l. y Vila BM (2012) “Almacenamiento de carbono en especies predominantes de flora en el lago Chinchaycocha”, Apuntes de Ciencia & Sociedad. Vol.2 (2) Consultado 2 de abril 2018: http://journals.continental.edu.pe/index.php/apuntes/article/view/52/51
Orihuela MJ (1994) “Takitusuy. Folklore Kollawa (Caylloma)” Universidad Nacional de San Agustín, Primera Edición, Arequipa
Rodhe H. (1990) Una comparación de las contribuciones de varios gases al efecto invernadero. Ciencia. 248: 1217-1219. Consultado 2 de abril 2018: https://www.tandfonline.com/doi/pdf/10.1080/21580103.2013.846876
Squeo, F., Warner, B., Aravena, R. y Espinoza, D. (2006-06) .Bofedales: turberas de gran altitud de los Andes centrales. Consultado 12 de abril 2018: http://www.repositorio.uchile.cl/handle/2250/119990
Tapia, M. y J. Flores. (1984). Pastoreo y Pastizales de los Andes del Sur del Perú. INIPA. Editar Adolfo Artela. Lima, Perú. Consultado 2 de abril 2018: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-99332005000100011
*Nota: La publicación está compartida en Medium: https://medium.com/@fundacionvalle/paisajes-que-parecen-tocar-el-cielo-c259e5f21f62 con el objetivo de iniciar un espacio dedicado exclusivamente al paisaje. 

Subieron precio de entradas en áreas naturales en Perú

Foto: Comunicando Naturaleza. Primer mirador en el
Santuario Nacional Lagunas de Mejía
Hace poco fui de visita al Santuario Nacional Lagunas de Mejía, en Arequipa. Un espacio de encuentro con preciosas lagunas y el mar. Conmigo fueron 5 de nuestra familia. Habíamos ahorrado s/.5.00 soles por persona, sin embargo fue poco grata la sorpresa cuando nos dijeron que las tarifas desde el 1 de enero están a s/.11.00 soles por cada uno. No podía creer el incremento, así que llegué a casa a meditar del asunto y me puse a buscar la norma legal respecto a este incremento.
Me doy con otra sorpresa. Se trata de la Resolución Presidencial Nº 349-2016-SERNANP. Como leerán, otra de las sorpresas es que esta norma entraría en vigencia justo el 1 de enero de este año. Entonces ¿Cómo quedarían estas tarifas? Para el caso del Santuario se ha fijado un costo de s/. 11.00 soles para los turistas nacionales y para los locales un costo de s/. 5.00 soles.
Con este hecho me viene a la cabeza un par de reflexiones: la primera es que como mi familia ¿cuántas familias se verán limitadas de visitar nuestras propias bellezas naturales? y la segunda pregunta de reflexión es ¿por qué los residentes locales tienen que pagar estando en su propia tierra? 
Me van a disculpar, pero estos costos no responden a una gestión inteligente. No me gusta que un espacio nacional y público se esté convirtiendo en una suerte de espacio privado, de un privilegio sólo de los de élite o clase pudiente. Mantengo entonces la esperanza que más usuarios se den cuenta de este abuso.
Si bien es cierto hay que mantener el área, con una buena gestión, pero esto no es sinónimo de lucrar, es generar estrategias, conseguir a través de proyectos, financiamientos, hacer ciencia. Como van las cosas, no veo lejos el día en que estas áreas tan hermosas sean quizá enrejadas. No lo permitamos. 

Reflexiones sobre el libro “La cuenta atrás”

Que mejor si en este momento estás viajando en un bus. Que mejor si llevas puestos unos cascos o audífonos en las orejas. Que mejor si ese bus, anda repleto de desconocidos, porque allí mismo puedes cerrar los ojos. Puedes apagar la música favorita que te ponía ritmo en tu viaje. Cierra los ojos e imagina que desaparece la calle que se ve desde el vehículo. Que desaparecen las personas. De pronto te quedas solo y por una acción desconocida también desapareces. Quieres gritar y no puedes. Sólo queda el silencio. 
Este escenario, es el que me imaginé luego de escuchar las reflexiones de Alan Weisman. Las siguientes líneas son citas que reproduzco en una charla durante su visita en Arequipa, el 10 de noviembre en el auditorio del colegio de Arquitectos, con motivo de su libro “La cuenta atrás”.
“¿Cómo seguir creciendo en un país que no crece? A los economistas les encantan las poblaciones grandes para aumentar los ingresos. Pero ¿cuántas personas caben en este planeta sin naufragar? ¿Si la política de China no es aceptable para el control del crecimiento demográfico, qué alternativas hay? ¿Reducir la población y mantenerla? 

En el siglo XX aprendimos a crear más comida que nunca y se dice que sin fertilizantes artificiales más del 40% no existiríamos. Mientras tanto, los suelos se esterilizan. Desde 1930 ya se usaban abonos artificiales. Se mejoraba el maíz en México y se empezó a hablar de la revolución verde. 

Si se creía que China tenía la población mayor del planeta esto ya no es tan cierto. La India sobrepasa en cifras. Ahí los agricultores se suicidaron desde 1995, porque ya no tenían agua. El agua bajó más de 300 metros. Los agrónomos saben que por cada aumento de temperatura, la cosecha baja. 

Benedicto XVI, lanzó una encíclica… “en la tierra hay espacio para todos y comida para todos”. En Génesis, Dios le explica a Noe que para salvarse, es necesario salvar a los animales también. La iglesia opone “la planificación familiar”, pero frente a estos anuncios, en el año 1994, ya era impensable sostener una tasa de dos hijos por pareja. 

Desde 1979 se podía afirmar que mientras más población había, aumentaba la necesidad de trabajo. Y entonces aparecieron los adictos a la energía. Los pobres viven en ciudades y enchufan durante toda la noche sus cargadores de aparatos electrónicos. Existe una ciencia que anuncia la capacidad de almacenar y conservar genes, pero se necesitará energía y ¿de dónde la tendrán?

La vasectomía empieza a ser permitida, sin embargo, la educación familiar es la más efectiva en el mundo. En Teherán, existen dos hijos por dos padres. Pese a las tecnologías femeriles, para el año 2050 seremos 9.8 millones. 

Si las tasas de fertilidad siguen bajando, los economistas gritarán, porque el producto podría bajar. Pero si la población baja, la redistribución de todo podría ser más justa. 

Mientras tanto, en el Perú el aborto sigue siendo ilegal y en Pakistán, hay más de 4 mil abortos pese a que hay pena de muerte. Es un país pequeño que tiene como 200 millones de personas. 

En este escenario aprendí que el mundo es resistente. Y, si hay apertura en Pakistán, entonces sí se puede en los demás países”.

Como comprenderán, ese día me fui pensando si estamos haciendo lo correcto. Si tenemos un espacio suficiente sin dañar a los animales, sin dañar a la tierra o abusar de los alimentos. El egoísmo puede ser el muro más fuerte. Lo cierto, es que nos debe calar en nuestros actos y decisiones estas reflexiones que parecen duras, que llevan teorías muy ciertas como la del empobrecimiento de los suelos y la poca calidad de vida o lo que va quedando para esas generaciones que se empujan en los buses llenos, en países subdesarrollados que por décadas no progresan.

“Las Abejas”, una conversación para conocerlas

“The Bees”, me recordó a nuestros apicultores peruanos. A la izquierda Toby, a la derecha Laline.
Usualmente no tecleo la combinación Ctrl+F para la buscar algo específico en la densidad de un artículo en internet, pero lo hice cuando me encontré con el programa del Hay Festival Arequipa 2017. “Clima” fue la palabra clave. El azar  de la nube me permitió encontrar esto:”Las Abejas”. Era el título de un libro de Laline Paull. ¿Quién era? Bueno, ¡vamos!
Ya en el escenario del teatro de El Cultural en Arequipa, estaba frente a una conversación entre Toby Lichtig, periodista del Time Literary Supplement y Laline, licenciada por la Universidad de Oxford en Filología Inglesa.
Y de pronto, nada más existía.
The Bees” o en español “Las Abejas”, es una novela inventada, explicaba Laline. Es la historia de un panal de abejas, donde sólo la reina puede procrear y las demás son estériles. 
Pronto parecía leer su propio libro. La abeja reina se llama Flora 7.1.7. “Las abejas duran seis semanas”, continuaba. “Flora es un abeja especial, vive más. Esto es una cultura de la celebridad”. 
-“Es un drama y la parte más estupenda me la robé del mundo científico. Me describo como soy yo y asumí la realidad esencial, pero no intenté hacer humana a Flora”.
-“Es increíble ver cómo toda la comunidad, donde el vínculo es fuerte, le da el derecho a una abeja de procrear. Y cuando los machos salen del panal deben buscar una abeja virgen”.
No me dí cuanta en qué momento terminó la charla. Lo qué sí me provocó recordar es a don Adán, un apicultor del paisaje de Puyca, uno de los paisajes más altos en la provincia de La Unión en Arequipa. Aquel hombre es feliz cuando revisa la prosperidad de sus panales. Olvida su estrés. También transforma el dolor de cada picadura por el placer de estar más fuerte. Ninguna enfermedad le atacará. ¡Está seguro! 
La apicultura, no es reciente. Lo que no existían son estas historias que nos pican de optimismo. Donde quiera que vayas, gracias Laline.

PUYCA: MÁS DE UNA RAZÓN PARA SONREÍR

FAMILIAS QUE PROGRESAN EN LOS PAISAJES MÁS ALTOS DE COTAHUASI

Caminos que empezaron a transformarse con el programa Haku Wiñay (Vamos a Crecer) en Puyca, distrito de Cotahuasi.

Pierde su forma al hervir pero gana sabor. Su preparación requiere despedirse de la cama a las cinco de la mañana. Luego de un hervor y una movida artesanal, con las manos, quedará dulce, pero sobre listo para levantar el alma más cansada. Pascuala Pachao, sonríe, al parecer sabe el secreto. A los minutos de esta preparación, se sentirán unos golpes como “cot”, “cot”…¡al fin! Es una mazamorra de oca y si el plan es explorar el pueblo de Puyca en las alturas de Cotahuasi de la región Arequipa, este dulce es un combustible que el cuerpo agradecerá. Así es la bondad de la tierra. Llena el estómago y hace brotar una sonrisa.  

Comunicando Naturaleza

Había preparado una pequeña mochila. Una casaca térmica. Una mini radio a pilas para escuchar música, un pequeño paquete de frutas secas y unas zapatillas dentadas de campo impermeables.

Desde la ciudad de Arequipa, se puede ir al Terminal Terrestre y elegir alguna empresa de transporte. Yo pagué s/.70.00 nuevos soles. La mitad del precio de ida y la otra para el retorno. El bus salió a las seis de la tarde. Me dijeron que debía quedarme en el último paradero. Así que tomé dos pastillas contra el mareo y esperé.

Desperté en la oscuridad. Habían turistas en los asientos de atrás. De pronto el autobus se detuvo. Así que cogí mi mochila. Eran las tres de la madrugada y cuando iba en busca de un taxi pregunté si era el pueblo de Alca, donde me dijeron que debía quedarme. Pero no, era Cotahuasi, así que volví al bus. Vaya error mío. Faltaba una hora más para aliviar mis piernas, porque si hay que empezar a mejorar esa ruta es el servicio. Los asientos impiden darse un buen estirón de piernas. Bueno, la carretera es trocha en adelante, incluso antes de llegar a Cotahuasi.

A las cuatro de la mañana, Alca me recibía con un cielo brillante y unas montañas enormes que resguardaban aquel pueblo. Aún no llegamos a Puyca. A esa hora, señoras cubiertas de mantas y niños se aproximan a la plaza. En breve se escucha un motor. Es una combi que va hasta Puyca. El pasaje está s/.5.00 nuevos soles. Aunque el viaje dura otra hora más, adentrarse en el pueblo lleva su tiempo, por un camino rural, curvilíneo y estrecho.

No hay sueño que valga más que ver el río. Las primeras aves rapaces de la mañana y el primer calor del sol que dan la bienvenida. En el siguiente vídeo, pueden experimentar la belleza humana de este pueblo que intenta enfrentar su pobreza. Hace diez años, recién tienen luz y me pregunto: ¿cómo es posible esto? 
*El especial será retransmitido por el programa radial Creciendo en Familia de radio Yaraví, que se emite los sábados de 11:00 a 12:00 horas.
RECORRIDOS EN LOS ANEXOS DE PUYCA

Especial: manos de la conservación y de la restauración en Arequipa-Parte IV

En el proceso de precisión técnica arquitectónica, de restauración en sillar, también intervinieron maestros talladores. 
Carmelo Peralta Quispe es el maestro de la restauración en el tallado del sillar. Sus participaciones se muestran a medida que caminamos junto a él por el Centro Histórico de Arequipa en detalles curiosos y menos pensados. Empezamos en la fachada del paraninfo de la Universidad Nacional de San Agustín, ubicada de la calle San Agustín. 

“Esta restauración se inició en el año 87 hasta el año 91 y tratamos de colocarle piedra granito, material de Arequipa, del distrito de Mariano Melgar. No tenía zócalo de piedra, era sólo de sillar pero hoy es protegido del agua y de los peatones que pueden manchar con su zapato”, recuerda con una lucidez envidiable.
El zócalo tiene una profundidad de 15 a 20 centímetros y se terminó en un mes. “El peatón es curioso” dice don Carmelo mientras coloca el pie apoyado en el zócalo, imitando lo que hacen inconscientemente algunos peatones.
El piso del local del Centro de Idiomas de la Universidad Nacional de San Agustín, tuvo un propósito. “En este caso cuando son monumentos no se puede poner piso de concreto, pero es una zona de tránsito. Ingresan alumnos y profesores y el sillar se gasta más rápido, sin embargo canto rodao y piedra no se gasta, tiene para años. La piedra que colocamos es de Camaná. Seleccionamos el tamaño de piedra, cargamos para Arequipa y nos hospedamos dos días”, cuenta don Carmelo con un brillo incontenible en su mirada.
El piso del paraninfo del recinto agustino, muestra la diferencia donde don Carmelo no intervino. “En este caso el piso es de sillar. Acá lo que estamos viendo es cómo se gasta, no es igual que piedra y canto rodado. De aquí unos 10 años más varios sillares se van a gastar; sin embargo por otro lado hemos visto la piedra, granito y canto rodado que no se va a gastar y eso va a tener para muchos años”, enseña comparando resultados en el tiempo.
Antes de retirarnos del paraninfo, don Carmelo nos muestra el resultado de su tallado. “Ahí está mi escudo el escudo de la Universidad Nacional de San Agustín”, señala emocionado. Recuerda que lo talló en el año 1992. Ese es sillar rosado es de Uchumayo. En Arequipa nunca se usó, afirma sólo en el Arzobispado. “Poca gente le da importancia al sillar rosado, pero es hermoso”, agrega.
La construcción del zócalo de las tres fachadas debajo de los portales de la Plaza de Armas, también contó con su participación. “Hoy en día la gente ya no mancha al colocar sus zapatos en las paredes, ya no ensucian y hoy con orgullo miro ¡qué lindo! ya nadie pinta”, exclama en momentos que caminamos por los portales de la Plaza.
En agosto del año 2002 se colocaron perillones de piedra granito para proteger la pileta de la Plaza, evitando que la gente no ingrese. “Estos perillones son piedra granito, hemos hecho tallar en Mariano Melgar hay unos apellidos Sahuanay, ellos nos han tallado en aquel entonces y las cadenas fueron conseguidas por el mismo doctor Guillén (ex alcalde y ex presidente del Gobierno Regional de Arequipa) de la marina. Son cadenas para amarrar los barcos grandes”, termina de explicarnos pidiéndonos que demos vuelta alrededor de la pileta.
Su máxima intervención fue en las torres de la Basílica Catedral de Arequipa, que resultaron con graves daños con el último terremoto del año 2001.
“Se ha hecho mucho esfuerzo por recuperar las torres, inclusive para recuperar las molduras, las figuras que tenía ¡era imposible! Sin embargo he tenido que recursearme. De lo fotógrafos que trabajan en la Plaza les compré fotos con diez soles, de esa forma se ha recuperado todas las molduras y me siento orgulloso de haber restaurado. De haber complementado pieza por pieza. Buscar qué figuras tenía. La labor era ardua para mí. Muchas veces  he tenido que amanecerme dibujando hasta las dos de la mañana, tres de la mañana pero se recuperó. Ahí en el centro, ese agujero se llama ojo de boy, arriba hay un tipo escudo, es el lozetón, en los costados hay molduras y varias cornizas. Todas esas cornizas no habían. Ya había volado todo”, recuerda con claridad mientras observamos las fotografías de su trabajo en las torres.
Otros monumentos pasaron por las manos de don Carmelo, como la iglesia de la Merced. Fueron necesarios ocho meses para restaurarla. “La iglesia tiene 3 naves. Nave central y dos naves laterales. En las naves laterales se habían caído varios sillares pero se completó todo. Se intervino interiormente la cúpula, la sacristía más la fachada se hizo limpieza de todo. El zócalo de piedra no se tocó. Acá tenía que tener una cornisita, una moldurita pero en una sola pieza hasta abajo. Hubiera quedado mejor. No había estos parches” enseña mostrando los errores de la corniza existente.
El pintado del sillar
Aprovechando estos consejos don Carmelo, aprendemos los errores en el pintado de las fachadas de sillar de las casonas del Centro Histórico.
“No se puede utilizar pintura esmalte o pintura al agua. Tiene que ser pintura cal hay que preparar eso, caldeado se llama eso. Hoy en día compran pintura en galón y cualquiera lo pinta. ¿Qué hace esa pintura? Esa pintura tapa los poros porque el sillar emana gas, si hemos pintado con pintura al agua ya hemos tapado todos los poros ya no respira el sillar y se deteriora interiormente”, ilustra rapando las capas de pintura que se adhieren fuerte a las paredes de las casonas.
De la mano de los artistas y maestros restauradores y conservadores de Arequipa, reconocemos que un problema no aparente es el agotamiento de las canteras de sillar en Arequipa. “Estamos hablando de las canteras de Añashuyco y veo que nadie se preocupa de esto. Están invadiendo las canteras de sillar. Si no hay sillar, pasados los años no vamos a poner adquirir sillar, por qué porque ya no se va a poder sacar porque tendrá dueño”, advierte.
Y es que antiguamente el sillar se traía del pueblo joven independencia. Un sillar de color medio azulejo a crema. En este caso el sillar es un color suave. “Tiene piedritas ya no tiene tanta porosidad, es casi macizo por eso se reconoce que es de Añashuyco”, muestra con total certeza don Carmelo.
Avanzando en la caminata junto a don Carmelo, es innegable no darse cuenta de su conocimiento de Arequipa a la medida. Mira un bloque de sillar y dice sin guincha que tienen 42 centímetros por 42 centímetros.
Su historia
La historia de don Carmelo se inicia en la Escuela de artes Carlos Baca Flor en el año 1977. “Este ladrillo parece antiguo pero no es antiguo se ha fabricado ese año mismo, se ha tallado ese mismo año. Aquí aprendí los primeros artes, los primeros tallados”, recuerda nostálgico al señalar los portales en el primer patio al ingresar a dicha escuela.
En el caso del piso del patio este es un canto rodao más rústico, esta piedra ya no es de Camaná es del río de Chiguata. Usted es arequipeño, le digo, yo soy puneño, me responde, agregando que se siente más arequipeño.  Es ese amor de la la tierra que lo vio crecer la inspiración de sus constantes ideas para la conservación del patrimonio arequipeño como la de dejar una escuela. “Recomiendo al señor alcalde que cree una escuela de taller, yo podría enseñar a tallar”, expresa.
“Ahorita todas las autoridades hablan del turismo, sin embargo no hay quien se preocupe en restaurar las casonas. Hoy hasta profesionales en Arequipa no conocen toda la ciudad yo sin embargo en mis horas libres sábado y domingo taxeo y conozco toda Arequipa”, remata con orgullo y razón no le falta.   

Especial: manos de la conservación y de la restauración en Arequipa-Parte III

Y así como la delicada tarea de restaurar pintura mural, ha sido necesario explorar la restauración de la estructura arquitectónica de los monumentos que no resistieron a los sismos o terremotos en Arequipa.
Uno de los especialistas en restauración arquitectónica, es el Arquitecto Carlos Gallegos Esquivias, quien se inicia en esta profesión en el año 1998. La bóveda de la iglesia de Santa Teresa, representa una de sus intervenciones más importantes. “Se aplastó toda la implementería de la bóveda que es la sillería que está formando el cañón de la bóveda. Cuando este análisis se hizo se determinó -porque la experiencia nos lo indica- que tenía que desmontarse la bóveda que había perdido la geometría y volverla a armar. Eso es un trabajo titánico y faraónico. Es altamente delicado y peligroso”, explica dentro de las instalaciones de la iglesia.
El proyecto consistió en desmontar las bóvedas, volver a armar una simbra, volver a colocar la implementería de todas las piezas de sillar. De la obra entregada un 4 de abril del 2004 quedó  una huella o mancha de color amarilla en toda la zona de donde se retiraron y se volvieron a montar las piezas de sillar. “Esto se hizo en el 2004. Han pasado 10 años y aún la mancha no desaparece pero va a desaparecer y tomará un color crema que es el del sillar de esta bóveda”, explica Carlos Gallegos.
El sillar empleado proviene de las canteras de Añashuayco. Para el arquitecto Carlos cada intervención no debe ser reversible sino resistente en el tiempo. “El levantamiento que se ha hecho va a evitar -de eso si estamos seguros- que en un evento sísmico de mayor potencia, fuerza o magnitud del que hubo en el 2001, el daño en el templo sea menor”, remarca.
El campanario presentó daños, pese a que fue intervenido luego del terremoto de 1979. Comenta que no le ayudó absolutamente en nada al campanario la intervención que se hizo, porque la estructura de concreto que le habían puesto en el año 82 aproximadamente, había golpeado a la estructura de sillería que existía, entonces esos golpes habían hecho que el campanario se desplace y pierda su geometría.
“Se han vuelto a  colocar las celosillas de los arcos, porque las madres por ser este un monasterio de clausura cuando pasa la procesión del señor de los Milagros, cuando hay el domingo de resurrección o algún evento de alegría católica y religiosa, las madres suben a tocar las campanas”, expone mientras señala las zonas descritas.
También quedan aprendizajes luego de los terremotos de 1958 y del 60. Pero la mayor lección viene de aquellas personas que construyeron y cuidaron las obras arquitectónicas, pero también de las que destruyeron.
Dependerá de loscentros de enseñanza de Arequipa, donde  se formen nuevas generaciones de restauradores en arquitectura. “En la época que yo estudié había un libro que se llamaba Taller de Restauración, que ahora espero que no sólo en la San Agustín,  sino en todas las universidades, sea un curso totalmente obligatorio”, añade el Arquitecto Carlos optimista.
Un dato a resaltar es que la arquitectura del muro de sillar o muro de cajón, continuó por lo menos unos 30 años más, luego del terremoto de 1868. Gallegos Esquivias, recuerda que uno de los materiales que cambia el concepto de la forma tradicional de construir es la invención del cemento. En el Perú y en Arequipa a partir del año 40 ó 50 se compraba, se importaba cemento americano de Estados Unidos y cemento inglés, entonces empezaron a experimentar una nueva construcción.

Cada recinto obra civil privada o pública contiene un detalle arquitectónico irrepetible y genuino. “Por eso es tan rico el Centro Histórico y por eso ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad”. Pero como dice el especialista en restauración arquitectónica, si todos hubieran cuidado, Arequipa hubiera tenido más muestras de arquitectura en sitios alejados.